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Enviar a un amigo31.5.2008.
Julia Otero, nacionalismo totalitario y nacionalismo liberal
Por: Juan Morillo
Mi paisana Julia Otero hizo cantar a los niños el himno catalán (Els segadors) en su programa No em ratllis, con la manita en el pecho, la banderita y la hoz.
Y es que lo mejor es no perder ninguna ocasión. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, mi paisana Julia Otero hizo cantar a los niños el himno catalán (Els segadors) en su programa No em ratllis, con la manita en el pecho, la banderita y la hoz. Son las cosas que tiene el nacionalismo totalitario. Pero, ¿cabría pensar un nacionalismo liberal? ¿Qué condiciones debería cumplir? Básicamente 3 que paso a exponer brevemente: 1) La autodeterminación. Es decir, la posibilidad de decidir libremente a qué grupo político pertenecer. Lo cual significa que, en el caso de secesionarse una parte, ésta no podría ejercer la violencia y la coacción para evitar que otros grupos minoritarios pudieran a su vez separarse. De hecho la máxima pretensión liberal es una aspiración independentista: la independencia del individuo frente a las imposiciones estatales. La minoría más pequeña del mundo es el individuo decía Ayn Rand. 2) Abolición del proteccionismo y libertad de comercio exterior absoluta. El principal derecho humano es el derecho a comerciar libremente, es decir, poder intercambiar pacíficamente los frutos de nuestro trabajo con otros. Es necesaria la libertad de poseer, competir y comerciar sin intervención gubernamental. Dejar fluir libremente las mercancías de una zona a otra. Es la herramienta que más contribuye al desarrollo humano. Además, el proteccionismo llevaría a la autarquía y como ninguna nación posee todos los recursos que necesita, se vería forzada a expandir sus fronteras de forma violenta. O entra el comercio o entrarán los tanques (Bastiat). 3) Libertad de movilidad de personas (emigración e inmigración). No puede existir un mercado de trabajo protegido. Los individuos tienen derecho de ir de un país a otro. Pero ello exige la demolición del Estado del Bienestar primero. De lo contrario supondría una gran carga al contribuyente ya que se efectuarían enormes transferencias forzadas de renta de unas personas a otras. Se trataría de una inmigración artificial (no real, distorsionada), ya que no sería debida a una verdadera demanda de trabajo sino al “efecto llamada” del Estado del Bienestar. Cuanto más difícil le es a la gente moverse de un país a otro, más atractivas se convierten las políticas de redistribución. La posibilidad de redistribución tiende a incrementar la inmigración ineficiente. Mirando el caso de Cataluña, no hay que ser un lince para darse cuenta que el nacionalismo es profundamente antiliberal. Tiene importantes consecuencias contrarias a la libertad de los ciudadanos. Sólo ese ente colectivo supraindividual místico llamado nación es reconocido, por lo que el individuo es cada vez más insignificante. Lo de adoctrinar a los niños tampoco debería extrañarnos, ya que el totalitarismo siempre ha buscado moldear la opinión pública a través del control de la información y la educación. Una vez conseguido, la imposición de las verdades oficiales es sencilla. Se trata de ser primero catalán y después libre, y eso no es liberal.









