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Enviar a un amigo31.5.2008.
La consulta de Ibarreche
Por: Oroel
O lo que es lo mismo, Zapatero enfrentándose a sí mismo y a sus contradicciones. Algo que, por cierto, nunca le ha supuesto ningún problema. ¿Por qué a ETA sí y a Ibarreche no? ¿Qué ha cambiado?
He aquí el texto de las preguntas:
A) ¿Está usted de acuerdo en apoyar un proceso de final dialogado de la violencia, si previamente ETA manifiesta de forma inequívoca su voluntad de poner fin a la misma de una vez y para siempre?
B) ¿Está usted de acuerdo en que los partidos vascos, sin exclusiones, inicien un proceso de negociación para alcanzar un Acuerdo Democrático sobre el ejercicio del derecho a decidir del Pueblo Vasco, y que dicho Acuerdo sea sometido a referéndum antes de que finalice el año 2010?
¿Les suenan? Seguro que sí. Las han visto escritas estos últimos años, casi con las mismas palabras, idénticas.
Escribe Edurne Iriarte en el ABC de hoy lo siguiente: “La primera pregunta de Ibarretxe, la de la petición de acuerdo para un final negociado de ETA, es exactamente la misma que la planteada por Zapatero al Congreso de Diputados para legitimar su negociación con los terroristas. Y la segunda, la del acuerdo entre los partidos vascos sobre el derecho a decidir, es la que aceptó Zapatero para la mesa de partidos con ETA. La mesa de partidos a la que dio el visto bueno. La que confirmó Rubalcaba. La que comenzó a andar pero fue frustrada por el aumento de exigencias de ETA, que no por el arrepentimiento de Zapatero”.
Comparen este párrafo de Ibarreche: “… un proceso de final dialogado de la violencia… si ETA manifiesta de forma inequívoca su voluntad de poner fin…” con éste de la Resolución que presentó el Grupo Socialista y aprobó el Congreso en mayo de 2005: “…reafirmamos que, si se producen las condiciones adecuadas para un final dialogado de la violencia, fundamentadas en una clara voluntad para poner fin a la misma y en actitudes inequívocas que puedan conducir a esa convicción, apoyamos procesos de diálogo…”
Y es que la irresponsabilidad siempre acaba por pasar factura. Aunque de momento no la esté pagando Zapatero, sino nosotros (de momento, principalmente en el terreno económico).
Y faltan muchas letras por pagar todavía, como tendremos ocasión de comprobar a lo largo de esta legislatura.









