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30.8.2008.

La financiación autonómica


Por: Jesús Bielsa

Si la sociedad española estuviera atenta, en estos días de discusión del sistema de financiación autonómica, debería saltar por los aires uno de los clichés más arraigados y más perversos de la política

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Si la sociedad española estuviera atenta, en estos días de discusión del sistema de financiación autonómica, debería saltar por los aires uno  de los clichés más arraigados y más perversos de la política: aquel que dibuja a las personas de corte socialdemócrata (progre) como solidarios, es decir, como dispuestos a colaborar, económicamente, a solucionar los problemas y las carencias de los demás. Esta definición sirve siempre que al progre le toque recibir y no dar. Ahora bien, cuando esté guión se altera, y es el progre el que debe contribuir a solucionar los problemas de otros desvalidos ciudadanos, el progre se revuelve y se alía con la Ezquerra Republicana, con comunistas y, hasta con los derechistas más orillados de Convergencia i Unió. Todo antes de ser ellos paganos de ninguna cuota de solidaridad. 
 
Este mismo comportamiento se contempla también con nitidez en progres de Navarra y País Vasco, que defienden a la vez el sistema del cupo como herramienta para evitar la solidaridad con el resto del Estado mientras exigen que las instituciones sean solidarios con cada uno de ellos como ciudadanos en forma de transferencia de bienes y servicios que paguen otros ciudadanos.
 
Este es la verdadera ideología y el rostro descarnado -marmóreo- de los progres. A ver si nos enteramos –y lo tenemos presente-.


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