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29.11.2008.

Las matemáticas del laicismo, al servicio de la cristofobia


Efectos de la Cristofobia

Por: Manuel Cruz

El ex rector de la Universidad Carlos III, Gregorio Peces Barba, que acumula entre sus muchos méritos el haber sido uno de los “padres” de la Constitución junto con su hostilidad a la Iglesia Católica, hizo ayer un auténtico ejercicio de laicismo beligerante.

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El ex rector de la Universidad Carlos III, Gregorio Peces Barba, que acumula entre sus muchos méritos el haber sido uno de los “padres” de la Constitución junto con su hostilidad a la Iglesia Católica, hizo ayer un auténtico ejercicio de laicismo beligerante del que no pudo practicar a sus anchas cuando participaba en la elaboración de la Ley de Leyes, que dentro de pocos días cumplirá treinta años  

Así, el señor Peces, ideólogo entre otros, de la asignatura “Educación para la Ciudadanía” y antiguo comisario de Zapatero cerca de las víctimas del terrorismo cuando se negociaba con ETA, demostró ayer sus grandes conocimientos de matemáticas y sociología al afirmar que solo el 40 por ciento de los ciudadanos españoles se declara practicante y que, por lo tanto, el 60 por ciento restante no lo es, de lo que deduce que esta mayoría del país está en contra de los crucifijos en las escuelas...  

Dada esta ciencia infusa de la que parece gozar en su feliz jubilación, el señor Barba también tuvo la ocurrencia de discrepar de la ministra de Educación, Mercedes Cabrera, que se ha declarado partidaria de que sean los consejos escolares los que adopten cualquier decisión sobre los crucifijos ya que, a su juicio, se trata de una competencia del Estado y de las Autonomías. Y no solo eso: como quiera que la polémica sobre los crucifijos ha sido suscitada estos días tras la sentencia dictada por un juez de Valladolid, el señor Peces Barba se permitió afirmar –y sin duda no le falta razón- que los jueces están "para cosas mucho más importantes" que decidir sobre la presencia de crucifijos en las aulas. Para las cosas menos importantes, según este parecer, ya está el Gobierno central y los gobiernos de las autonomías, que son las que deben legislar sobre la materia...  

Con toda razón declaraba ayer ese juez granadino de Menores y anti-estrella llamado Emilio Calatayud, que la polémica suscitada "demuestra una inmadurez de los políticos y de los que gobiernan". En declaraciones a los medios de comunicación, el magistrado, bien conocido por sus sentencias en favor de la reinserción de jóvenes con trabajos sociales, entró de lleno en el meollo del debate al afirmar que somos un Estado aconfesional pero que “si el Gobierno nos quiere convertir en laicos, que lo diga claramente, cambie la Constitución y lo haga". Palabra de magistrado.  

Pero volvamos al señor Peces Barba porque también se refirió ayer a las palabras del presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Antonio María Rouco Varela, sobre la Memoria Histórica y la necesidad de olvidar, y dijo que estas manifestaciones suponen una contradicción en la medida que “la Iglesia eleva cada seis meses a los altares a víctimas asesinadas en la Guerra Civil”. Y a este propósito añadió que "hay una parte del país" que tiene derecho a enterrar dignamente a sus familiares que "todavía están en las cunetas" y a que se reconozca que la legislación en la que se basaron las condenas estaba basada en leyes "nulas”.  

La pregunta del millón que nadie le hizo al señor Peces Barba es si los asesinatos cometidos en la época de las checas, en las que figuraban destacados socialistas –de aquélla época, claro...-, estaban basados en leyes “legítimas” y si, como resultado de ello, era legal asesinar a cualquiera que se confesara católico. En todo caso conviene recordar que esos mártires que la Iglesia “eleva a los altares cada seis meses” –algo exageradillo ha estado el señor Peces Barba, bien es verdad- murieron perdonando a sus verdugos y, que se sepa, sus familiares no han exigido todavía ninguna responsabilidad a los socialistas que hoy nos gobiernan. Les basta con tenerlos.. en los altares.  

Lo cual no quiere decir, obviamente, que los nietos de las víctimas del franquismo no tengan derecho a enterrar dignamente a sus abuelos. Por supuesto que sí. Pero todos sabemos que esa no es la cuestión, sino algo mucho más delicado que movió a monseñor Rouco Varela a manifestar la inquietud que afecta a buena parte de la sociedad, para decir que a veces es mejor olvidar: lo que algunos pretenden es simple y llanamente convertir el tiempo de la dictadura en un paréntesis histórico para enlazar de nuevo con el Frente Popular, como si la guerra no hubiese terminado...  

No obstante, hay que anotar en el rico anecdotario de las contradicciones en las que incurre el inefable presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, una declaración de éste en la que debería haberse inspirado Peces Barba antes de hablar. Porque Zapatero, en un inesperado ataque de sensatez política, después de haber levantado tantas ampollas en la sociedad con su Ley de Memoria Histórica, declaró ayer en el pleno del Congreso que bien está recordar a las víctimas y permitir que recuperen sus derechos, pero que debemos “arrojar en el olvido a aquellos que promovieron la tragedia en nuestro país. Esa será la mejor lección; y hagámoslo unidos... Con lo cual Zapatero vino a manifestar su acuerdo con el espíritu del discurso de monseñor Rouco Varela y las primeras declaraciones del recién reelegido secretario general de la CEE, monseñor Martínez Camino: la Iglesia respeta y apoya "que se busque y honre a todos los muertos que quieran ser buscados libremente por sus seres queridos". ¿Se impondrá, al fin, el espíritu de reconciliación consagrado por la Transición, a pesar de los Peces Barba que todavía piensan en otras cosas?

En Análisis Digital


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