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13.12.2008.

Reflexiones liberales. Distinta libertad.


Por: Federico Rodríguez de Rivera

Estoy leyendo un librito testimonio de Maurice Caillet, un médico francés que llegó a grado 18 en la masonería. Una persona que entró en esa sociedad en un momento delicado de su vida, pensando hacer algo útil, y que acabó comprobando que esa sociedad secreta no satisfacía sus ansias de "luz y de verdad".

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Reflexiones liberales. Distinta libertad.

Estoy leyendo un librito testimonio de Maurice Caillet, un médico francés que llegó a grado 18 en la masonería. Una persona que entró en esa sociedad en un momento delicado de su vida, pensando hacer algo útil, y que acabó comprobando que esa sociedad secreta no satisfacía sus ansias de "luz y de verdad".

Entusiasma el lema revolucionario de "libertad, igualdad y fraternidad" y, de hecho Tocqueville comenta desde una posición cristiana de la vida, que la sociedad ha avanzado hacia la "igualdad y libertad", hacia la "democracia" casi inevitablemente, tanto si se remaba a favor como en contra. Otra cosa que comprueba Tocqueville es que mientras en América hay calidad en los líderes, en Europa deja mucho que desear quien encabeza ese movimiento.

Lo que desconcierta no es tanto lo que significa la igualdad y la libertad, sino el matiz nada baladí que hay entre una concepción antropológica de libertad según hablemos los cristianos o los masones con los que convivió Caillet, o lo que parece deducirse del lenguaje del Presidente de Gobierno de España.

Libertad: es parte esencial de la naturaleza humana. Y es necesaria para la realización personal. Implica una actitud ante la vida de modo personal: oír o no el dictado de la conciencia; también con respecto a los compromisos: fidelidad o traición; constancia frente a una actitud veleta.

La libertad "no transforma en bueno lo que uno decide" sino "da la posibilidad de elegir lo bueno".

Sin embargo tanto para los masones de Caillet como para los socialistas de nuevo cuño de Zapatero, libertad es "la verdad". La verdad se crea con las decisiones libres, la fabrico. Es bueno lo que yo decido que sea bueno en cada momento. Este torbellino es claramente irresponsable y se carga la base social de "pacta sunt servanda". Sin seguridad en la continuidad de los compromisos no hay sociedad.

Otra cuestión es definir la verdad que definir la naturaleza, que no cambia por mucho que mi voluntad se empeñe. No soy creador sino usuario de mi ser. Y hay leyes naturales como no matar, no mentir, no robar... que si se consideran como meras convenciones se introduce al ser humano en la ley del "más fuerte", en el retorno al salvaje por mucho que después se pacte, con pactos que "non sunt servanda".

Igualdad: es algo derivado de la naturaleza. Para una persona que sabe que hay Dios, es la constatación de que somos todos criaturas suyas, criaturas de la especie humana. Y si tenemos fe, nos sabemos hijos amados por Dios, que se hizo Hombre para redimirnos del pecado.

La igualdad es esencial, pero no es identidad. Las diferencias de talentos, de fortunas, de circunstancias se pueden paliar pero no sustituir. Pero las diferencias derivadas de las elecciones libres "podrían repararse" o bien pueden hacer que brille la laboriosidad frente a la pereza, la lealtad frente a la traición... Y eso es bueno.

La igualdad en el grupo de los ex-amigos de Caillet o los socialistas de Zapatero es muy curiosa: por una parte es "uniformidad de salida", "uniformidad cada cierto tiempo de la vida" y sin embargo es clasista: los iniciados o los miembros del Partido, con sus prebendas o sus luces... y la masa de ignorantes a formar o de súbditos: Es otra sociedad de clases que niega serlo.

Y mientras que la fraternidad de los cristianos deriva de que son todos hijos de Dios y es una religión abierta a TODOS los hombres, la fraternidad de los "masones" o "socialistas" es sólo de los miembros del club, de los elegidos, de los iluminados. Y, en el caso de las sociedades masónicas... esa iniciación va reduciendo el número de modo piramidal, mientras que entre los cristianos "el humilde será exaltado". Y hay ejemplos de santos (exaltados por Dios) entre los poderosos pero sobre todo entre los más humildes de la tierra.

Personalmente me quedo con los conceptos de libertad, igualdad y fraternidad basados en la concepción de "criatura" de Dios que tienen los cristianos; que en los otros. Prefiero la puerta "estrecha" por la que cabemos todos que esa otra ancha que es para iniciados que van elevándose sobre los mortales para crear ellos sus propias verdades con las que peligra mi libertad mientras exaltan la suya.

frid


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