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Enviar a un amigo28.2.2009.
¿Creemos en los milagros?
En el lenguaje coloquial solemos decir con mucha frecuencia, ¡esto ha sido un milagro!.
Los milagros suceden cada día, algunos pasan desapercibidos ante nuestros ojos, otros son más espectaculares y nos damos cuenta de ellos. El que le ha ocurrido a mi prima Helena ha sido de éstos últimos, ha vuelto a la vida, estaba desahuciada por la medicina, sus constantes vitales al límite, la ciencia no podía hacer nada por salvarle la vida, su fín estaba muy próximo, los médicos pedían a la familia que se preparasen para el fatal desenlace, pues nunca habían visto que una persona en semejante situación salvase la vida. Helena antes de la operación fallida que la llevó al estado de coma, estaba leyendo el libro de la vida de Sor Patrocinio, la monja de las llagas, cada vez que hablaba con ella me comentaba entusiasmada la admirable vida de la Concepcionista Franciscana, me decía, ¿no la conoces? y yo le contestaba, no, no he oído hablar de ella, pues te regalaré un libro para que veas lo santa que fué esta monja, me decía Helena con mucha ilusión. Así entró mi prima en el quirofáno, su esposo le iba leyendo el libro de Sor Patrocinio mientras esperaba ser operada. Cuando la operación falló, Eudaldo no dudó un momento en encomendar la vida de su esposa a Sor Patrocinio, contactó telefonicamente con las Concepcionistas de Guadalajara, que están en el convento dónde está enterrada la monja de las llagas, las Madres Concepcionistas tomaron muchísimo interés y le enviaron a Helena reliquias con la sangre de las llagas de Sor Patrocinio, Eudaldo se las pasaba a su esposa y los rezos fueron constantes, con una fé inamovible, sin fisuras, teniendo la certeza de que el milagro se produciría. Ya ni siquiera nos interesaban los partes médicos, todos eran negativos y desesperanzadores, ya no queríamos escuchar a los médicos, sabíamos que tenían que ponerlo muy mal para que se viese luego el milagro, las pruebas, las resonancias, todo salía muy mal, dijeron que se moría y salió del coma, dijeron que nunca hablaría y ayer hablé con ella, dijeron tantas cosas que la ciencia aseveraba....Sin embargo Dios tiene la última palabra y el milagro se ha hecho. Las Madres Concepcionistas están contentísimas, Eudaldo y sus hijos no tienen palabras para agredecer a Dios tanta bondad, toda la familia estamos emocionados y agradecidos. Con las monjas de Guadalajara hemos estrechado unos lazos de amor fraterno que solamente se explican a la luz de la Gracia Divina. Los milagros existen, puedo asegurarlo. María del Carmen Antoja









