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Enviar a un amigo31.3.2009.
EL PRIMER AMOR
Por: Colaborador
El recién engendrado no podría continuar su desarrollo si no fuera amado por su madre. Este es el primer amor que necesita el hombre aún antes de nacer.
EL PRIMER AMOR El recién engendrado no podría continuar su desarrollo si no fuera amado por su madre. Este es el primer amor que necesita el hombre aún antes de nacer. El amor del padre ayudará a fortalecer el amor de la madre; sino existe o se sustituye por sentimientos egoístas tenderán a debilitar, a hacer ineficaz, a destruir el amor maternal. Pero mientras éste resista, el hijo se halla defendido. Las razones que se dan a favor del aborto: la salud de la madre, su libertad, su trabajo…. Sustituyen al amor. Es curioso examinar el camino que se ha seguido en la explotación de la liberación de la mujer para convertirla en la destrucción de sí misma. Hace años se decía “queremos hijos pero no maridos”. Se renunciaba al amor de un hombre porque se veía como una opresión. Ahora se renuncia a los maridos y a los hijos, pero no a la unión sexual y como en ella se puede iniciar una vida hay que tomar medidas para que no suceda y si falla… recurrir al aborto. Cuando se sustituye el amor por el placer o la comodidad, queda la sexualidad incontrolada y el rechazo de su consecuencia natural. Y si se pierde el respeto a la vida, la sociedad pierde su sentido fundamental: la seguridad de quienes la constituyen. Quien no es capaz del mínimo amor necesario para respetar la vida de un niño antes de nacer ¿ va a ser capaz de amar y respetar la vida de un enfermo que molesta?. La situación no se va a presentar con tanta claridad, lógicamente. Se invocaran los sufrimientos del enfermo y de la familia y de nuevo el privar de la vida a un hombre, la eutanasia en este caso, se presentará como una liberación y un bien para esa persona. Pero más peligroso que un hecho aislado es el pensamiento común que se va creando de que tales hechos no son reprobables; más aún que son lícitos y hasta recomendables. Cuando se habla de las cifras de abortos que se producen nadie se escandaliza y se toma como una razón para legalizar el aborto. Nuestra sociedad hipócrita se estremece al recordar las matanzas de los nazis y comunistas y no sólo permanece impasible sino que alienta la matanza de quienes ni siquiera pueden quejarse. ¿Será, tal vez, por que este genocidio de los que no tiene voz se realiza con la manos, aunque sucias, “enguantadas”? Mª Elena Vizcarro Villalonga









