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29.6.2009.

Transporte Local


Por: Japón

El problema de la circulación es la cantidad de coches y autobuses que ocupan nuestras calles impidiendo circular a las bicicletas y al peatón, que, en teoría, como el consumidor, debe ser el rey.

2 comentarios


TRANSPORTE LOCAL 

El problema de la circulación es la cantidad de coches y autobuses que ocupan nuestras calles impidiendo circular a las bicicletas y al peatón, que, en teoría, como el consumidor, debe ser el rey. 

La causa del problema es la demasiada importancia que se da al coche en nuestra sociedad. Actúa el efecto demostración. Si mi vecino tiene coche también yo debo de tener otro mejor. Comprendo que, por ejemplo, para una familia que sale de excursión el coche es fundamental, pero creo que se debería reducir su circulación en nuestra ciudad, en trayectos que se pueden hacer en transporte público.

Una posible solución sería la utopía hecha práctica en Alemana: tranvías y bicicletas. Esto sería lo ideal. Pero veo que el tranvía no lo es tan factible, dada lo estrechez de muchas de nuestras calles y la convivencia con el autobús. La bici es más ecológica y sana. El sistema “bizi” ha potenciado este  medio de transporte, que poco a poco se va difundiendo más. Los ciclistas piden más kilómetros de carril bici, especialmente en calles anchas. 

Un buen metro sería, en mi opinión, la mejor solución. Aunque tengamos tres ríos la técnica hoy puede solventar su construcción. Las líneas y estaciones habría que estudiarlas con cuidado, quizá por gente experta.  

Se fomentaría el no coger el coche, a través de la hora o los impuestos municipales, y el dejar calles céntricas peatonales. 

El coche ha sido el símbolo del siglo pasado desde que Ford soñó que cada empleado podría comprarse el coche que hiciera, pero, teniendo en cuenta sus ventajas: la gran industria que maneja (empresas de construcción, del petróleo, talleres, seguros etc) que ocupa a muchos trabajadores, sus inconvenientes son grandes (polucionan, ocupan las calles, meten ruido y gastan un recurso escaso como el petróleo). La crisis de la industria automovilista provoca la quiebra de algunas marcas, pero el mercado manda y esas empresas se deberían reconvertir a otros sectores sin apoyo público. ¿Por qué ayudar a este sector y no a otros? 

Un buen servicio de trenes de cercanías permitiría completar el transporte de los pueblos de alrededor, si bien las cercanías de Zaragoza todavía no generan una demanda suficiente para justificarlo. 

Para toda esta infraestructura hacen falta muchos duros (euros à deuros à duros). La financiación puede ser municipal, autonómica y central, es decir, a través de impuestos. Me parece mejor invertir el dinero público es esto que en modificar calles y plazas como pretende el plan E.


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