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7.7.2009.

La falta de fe en la España de hoy


Por: María del Carmen Antoja

En los sermones de las misas se habla mucho de la falta de fe y se hace hincapié en la necesidad de transmitir la fe a los jóvenes.

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Es cierto, en España las iglesias se llenan de personas mayores, la mayoría son de la tercera edad y los de la segunda edad ya empiezan a escasear, no digamos los jóvenes, esos se pueden contar con los dedos de las manos. Esto está ocurriendo en nuestra España, los conventos de monjas se nutren escasamente con algunas jóvenes llegadas de países lejanos, muchos sacerdotes ya vienen de tierras otrora evangelizadas por españoles. La fe se apaga en occidente y sin embargo resurge en los países que antes no conocían la venida de Cristo, ahora tienen que venir a socorrernos espiritualmente los que fueron evangelizados por españoles, ¿qué nos ha pasado? puede ser que nos hayamos dormido en los laureles, que la necesidad de transmitir nuestra fe se haya aletargado por culpa de la sociedad de consumo, de la comodidad y de nuestra falta de fe. La soberbia nos hace pensar que somos capaces de controlar el mundo, no somos lo suficientemente humildes cómo para aceptar el mensaje de Cristo sin dudas ni vacilaciones, no nos hemos hecho cómo niños para alcanzar el Reino del Cielo, todo lo ponemos en tela de jucio, queremos saberlo todo, queremos certezas científicas, queremos ser muy racionales en todo y nos olvidamos de la fe. Creer en Jesucristo y en su mensaje no nos parece suficiente, todo tenemos que razonarlo y escudriñarlo, esto nos lleva a dejar la fe a un lado, fiarse de Dios es abandonarse en sus brazos, es saberse pequeño y dejar que nuestro Padre guíe nuestro caminar por la vida, es aceptar sin dudas ni discusiones los mandamientos que El nos ha dado, es hacerse nada para serlo todo en Dios. El alma serena del que ama al Señor encuentra la verdadera felicidad. España ha sido tierra de mártires y de grandes santos, sin duda ellos velarán para que nuestra tierra recupere la fe, su ejemplo nos ayudará a conseguirlo.

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