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31.7.2009.

¿Por qué ese empeño en amenazar?


Por: Manuel de la Hera

Los graffitis anticristianos de Barcelona. ¿Qué aportan a la paz? Es de pena, pero basta que una pared, en cualquier calle, esté bien limpia para que al día siguiente aparezcan en ella unos rótulos en los que se reflejan diversos estados de ánimo de aquellas personas que los escribieron.

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Es de pena, pero basta que una pared, en cualquier calle, esté bien limpia para que al día siguiente aparezcan en ella unos rótulos en los que se reflejan diversos estados de ánimo de aquellas personas que los escribieron. En unos, con letras bien grandes, se ataca a todo lo que supone el funcionamiento de un sistema de convivencia; son como gritos en la calle que se hacen notar de forma permanente.


Otros, más reducidos en el tamaño, hacen saber que los “niños pijos” les son molestos; tal vez porque suelen tener más éxito con las chicas que los cosechados por esos escribanos. En fin que parece que faltan paredes para que se escriban en ellas todas las lindezas que se les ocurran a quienes, al parecer, no saben emplear su tiempo en algo más constructivo para ellos mismos y para todos los demás.


Algunos de esos rótulos son claras amenazas a personas e instituciones y hacen daño con la sola lectura de ellas. ¿por qué ese afán de amenazar?, ¿por qué ese empeño de crear tristeza en el ánimo de la gente?. Parece que no se les alcanza otra idea, distinta a la de hacer daño moral a la gente.


Y es verdad que ese daño se produce; la inquietud aparece y se desconfía de unos y otros. Se quiebra la armonía en la convivencia, estableciéndose el campo de unos y el de los otros y hasta la aspiración de hacer desaparecer a los que se señala como contrarios; a esos que tienen otras ideas y que se les señala como retrógrados o cualquier otra lindeza.


Hace unos días aparecieron los muros de algunas iglesias católicas con rótulos grandes en los que se recordaba aquella horrible “semana trágica” en Barcelona. Mucha gente desconocía totalmente aquellos tristes sucesos y ahora se vuelve a volcar sobre cualquier persona toda aquella trágica y dolorosa actuación, utilizándola como nueva amenaza para la Iglesia Católica. No se comprende ese empeño en atacar a quien proclama que Dios es Amor.


No se comprende que el “anuncio de la verdad del amor de Cristo en la sociedad”, por parte de los cristianos, sea menospreciado y atacado. ¿En qué puede molestar la doctrina cristiana “que es servicio de la caridad, pero en la verdad“?. Se olvida - no se quiere tener en cuenta para nada - que “el desarrollo, el bienestar social, una solución adecuada de los graves problemas socioeconómicos que afligen a la Humanidad, necesitan esta verdad. Y necesitan aún más que se estime y dé testimonio de esta verdad”.


Causa verdadera tristeza - también alarma - que se quiera despreciar a la verdad del ofrecimiento de amor sincero; de afán de entrega a las necesidades de los demás, de deseo de hacer el bien, de no molestar a nadie y de no querer responder al insulto con el insulto ni a la amenaza con la misma moneda. ¿Por qué no se quiere respetar ese gran ofrecimiento de amor - cuajado tantas veces de sacrificios - que sólo pide ayuda para mejor ayudar?.


Hoy - 29 de Julio - un atentado terrorista en Burgos, por medio de una bomba de gran potencia que hizo explosión junto al cuartes de la Guardia Civil, ha causado heridas, de diversa consideración, a sesenta personas y graves daños materiales y también morales. Tal vez pudo haber sido mayor el destrozo y posiblemente el número de víctimas, incluso mortales.


¿Es esto lo que se quiere dar a entender con lo hecho, como si fuera una amenaza?. No se entiende - ni se acepta - esa horrible barbaridad. Es otra, bien distinta, la forma en la que debe comportarse todo ser humano; “sin verdad, sin confianza y amor por lo verdadero, no hay conciencia y responsabilidad social”.


La amenaza no soluciona nada sino que hace daño a la relación social. La solución está en el Amor a la verdad, tal como se expresa en la última Encíclica de Benedicto XVI y que conviene leerla con detenimiento. (Lo entrecomillado, en éste Artículo, está tomado de la Introducción de dicho documento).


Manuel de la Hera Pacheco.- 29.Julio.2009


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