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20.11.2009.

El óvulo de la discordia


Por: Javier Peña

Esa pequeña joya biológica que conocemos como “óvulo”, es el anterozoide o gameto femenino, y la portadora de un destino sin igual. Su esplendorosa meta eclipsa a todos los bienes de la tierra. Una misión compartida por ese electrizante y efímero tirabuzón, llamado espermatozoide o gameto masculino. Ambos, al unirse, darán un noble sentido al vivir humano y la capacidad de conjugar lo terrenal con lo trascendente; desde la mutua entrega de dos personas, mujer y hombre.

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El óvulo de la discordia

Esa pequeña joya biológica que conocemos como “óvulo”, es el anterozoide o gameto femenino, y la portadora de un destino sin igual. Su esplendorosa meta eclipsa a todos los bienes de la tierra. Una misión compartida por ese electrizante y efímero tirabuzón, llamado espermatozoide o gameto masculino. Ambos, al unirse, darán un noble sentido al vivir humano y la capacidad de conjugar lo terrenal con lo trascendente; desde la mutua entrega de dos personas, mujer y hombre.

Después de tan prodigioso encuentro, se funden en un nuevo ser que ahora será embrión y su desarrollo estará relacionado a su hábitat, el claustro materno. Del mismo ser que originó el óvulo o de otro, pues su progreso es ya independiente. Un ser al que podremos acoger o rechazar desde ese primer instante pero que no es un grano. Con ADN propio, será identificado y protegido dentro del ámbito jurídico de una sociedad responsable, porque nadie puede disponer de la vida de otro. Si esto es así y no hay ninguna demostración aceptable de lo contrario, ¿qué está ocurriendo? Ningún ser humano/sociedad tiene la llave de la supervivencia. Las mayores locuras de la Historia se producen cuando el hombre se endiosa y se cree regidor del destinos de los otros. Este es y seguirá siendo el origen de todos los conflictos.

Los fetos no pueden ser materia prima para la sanidad porque el fin no justifica los medios. A ver, ¿le gustaría a usted que le cercenaran un brazo o una pierna para la recuperación de un ídolo del deporte? ¿Parte de su celebro para un investigador accidentado?… (¡No demos ideas!). El bienestar de unos pocos tampoco puede ser excusa para destruir tantas vidas y muchos menos por un placer a cualquier precio, seríamos como rebaño bien cebado y sometido a la dictadura ideológica del momento, la que interesa al “cesar” para seguir en el podium.

Un sencillo “óvulo” está en el punto de mira de los inductores al mal y se convierte en una nueva “manzana de la discordia”, como ocurriera en el Paraíso Terrenal. Un poder sobre vida y muerte al que no tenemos derecho, puesto que nosotros nada hemos creado, nos ha sido dado. Si ahora podemos implantar un óvulo fecundado y ese embrión tiene esperanza de vida, fuera del ser que lo originó, es porque es un ser vivo. Detener su proceso es matarlo, un vil asesinato propiciado con la complicidad de unos gobernantes superados por el utilitarismo. Éstos mismos que ahora parecen tan preocupados por nuestra salud, por el medio ambiente y la conservación de los recursos para que todo sea sostenible. Sin embargo, lo único que no sostienen es nuestro futuro, como seres libres y responsables. Es muy curioso, pero quienes ni saben ni pueden gobernar se dedican a dar consejos, ése es el Gobierno de España. ¡Maldita la gracia de ser guiados por unos ineptos!

Nos toca a todos, especialmente a los adultos, ver las maneras para que cada niño que nazca no sea visto como un empobrecimiento del planeta, sino como su máxima riqueza, como aquel que es capaz de dar sentido al verde de los árboles y al canto de los jilgueros. A nosotros nos toca prepararle un aire limpio, un alimento sano y un mundo justo, donde todos quepan, porque todos pensamos en los demás(Fernando Pascual).

Javier Peña Vázquez  *  Málaga

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