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Enviar a un amigo21.11.2009.
Revancha imposible
Vuelve la Liga y el R. Zaragoza se encuentra, de nuevo, con su reciente rival competitivo. Por tercera vez, el Málaga se convierte en elemento de contraste, tanto por su clasificación como por su potencial y prestaciones, con el R. Zaragoza. Los dos primeros tercios del triple enfrentamiento se han saldado en beneficio del débil equipo malaguista.
Vuelve la Liga y el R. Zaragoza se encuentra, de nuevo, con su reciente rival competitivo. Por tercera vez, el Málaga se convierte en elemento de contraste, tanto por su clasificación como por su potencial y prestaciones, con el R. Zaragoza. Los dos primeros tercios del triple enfrentamiento se han saldado en beneficio del débil equipo malaguista. Dado que tanto el optimismo como el pesimismo no pasan de ser estados emocionales, y sólo la realidad sirve de referencia, habrá que esperar a la conclusión del partido para saber si a la tercera llega la vencida o la victoria. Algunos pensarán que es la ocasión de vengar la eliminación copera, pero a mi parecer están equivocados. En efecto, el R. Zaragoza comparece ante el mismo tribunal y en la misma sede, pero se examina de una asignatura diferente a la que concurrió hace poco más de una semana. La pérdida de la eliminatoria es algo irreversible, y por lo tanto no cabe revancha alguna. Ahora es la Liga, ante el colista, la que volverá a poner a este R. Zaragoza, balneario de futbolistas convalecientes, tanto propios como ajenos, a falta de otro pan que llevarse a la boca, ante el espejo de visitante, que hasta hoy deja adivinar, entre el vaho de la palabrería con la que cubren de engaño la verdad, el reflejo de una imagen de ineficacia impotente. Como el objetivo es, ya se dice sin tapujos, aguantar la competición como se pueda, con tal de no descender, el domingo tendremos otra prueba más para sacar conclusiones realistas, al margen de lo que nos cuenten en ruedas de prensa atiborradas de tópicos y disimulos. El Real Zaragoza ya desaparecido me da mucha pena y añoranza. La falsificación actual, que del mismo se ha hecho, me produce hastío, desprecio y deseos de rebelión. Urge iniciar el proceso de reconquista del Zaragoza perdido. Tal vez, en algún pequeño rincón de nuestra conciencia esté su salvación. Pero ¿Quién será capaz de despertarla?
José María Aiguabella Aisa









