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28.11.2009.

Los soldados escuchan a su Jefe


Por: Manuel de la Hera

La realidad del Ejército y la información política y periodística

1 comentarios


Los soldados escuchan a su Jefe


Siempre ha sido necesaria una excelente comunicación del Jefe con sus soldados; hoy día también lo es aunque muchas otras cosas hayan cambiado. La razón de esa permanencia tiene como base un principio fundamental que nunca debe ser olvidado: el cumplimiento del deber, hasta las últimas consecuencias de entrega personal.


Es lo que siempre debe estar presente en la vida de los Ejércitos y de ello es de lo que siempre habla el Jefe con sus soldados. Los une a todos en una misma forma de ser y de actuar a lo largo de los tiempos.


Es frecuente, sin embargo, que se hable de los Ejércitos en otros ámbitos ajenos al suyo propio y, desgraciadamente, no siempre se hace de forma atinada. Es de agradecer todo aquello que suponga fortalecer sus ideales y forma de vida, así como preocuparse de que estén bien atendidas sus necesidades materiales.


Los Ejércitos son agrupaciones humanas que, naturalmente, tienen las mismas necesidades que otras agrupaciones existentes en la Nación y deben ser atendidas plenamente, tanto por razón de justicia como por razón de eficacia.


No se debe entorpecer o descuidar esa atención que los Ejércitos necesitan por parte de la Nación. Para ello es necesario entender su razón de ser y no pretender que sea otra cosa distinta; menos aún si ello es consecuencia de la ligereza de pensamiento o de un grave error de concepto.
Quizás, en alguna ocasión, se obre con la mejor buena fe al proponer para los Ejércitos algunas innovaciones en su formación, pero las consecuencias pueden llegar a ser perjudiciales si, de alguna forma, no se tiene en cuenta el principio de cohesión - de unión entre todos sus componentes - que se fortalece con la dedicación a una misma misión; la de servicio fiel a la Patria, que se muestra con el cumplimiento del deber en cada momento de cada día.


Éste es el diálogo permanente del Jefe con sus soldados. Diálogo que no es monótono porque el cumplimiento del deber es un camino a recorrer que nunca acaba y que no es llano y sin dificultades sino que tiene pendientes, duras y cuajadas de obstáculos que hay que llegar a saber cómo se dominan y se alcanza el objetivo propuesto.


De esto es de lo que hay que hablar en el seno de los Ejércitos, sin distraerle de tan importante cometido; para esto se prepara cada día, es su razón de ser y debe ser fortalecida esa labor de preparación con el decidido apoyo de todos.


En estos días pasados se ha hablado de la actuación de las Fuerzas Armadas, en relación con el acto de piratería sufrido por el barco pesquero español “Alakrana”. Se ha hablado en la calle y en otros foros, reflejando opiniones que en no pocos casos eran desacertadas. Algunas voces han sido respetuosas, pero otras fueron injustas y hasta dolorosas.


Ha faltado la voz capaz de dar a conocer, con toda exactitud, la realidad de los hechos, incluyendo en ello los posibles errores u omisiones. Ha faltado responsabilidad en quién debía responder de la actuación de los diversos Departamentos del Estado.

 
En su justa medida está, por el contrario, ese acto con el que el Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada recibió en Cartagena, el 22 de Noviembre, al Equipo Operativo de Guerra Naval Especial que durante 40 días estuvo a bordo de las fragatas “Canarias” y “Méndez Núñez” para intervenir cuando se le ordenara.


Ha sido un acto sencillo en su forma pero sumamente importante porque los soldados, en correcta formación, escuchaban a su Jefe que les hablaba del cumplimiento del deber.


Manuel de la Hera Pacheco.- 25 Noviembre 2009


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