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30.11.2009.

La IPPF: una “obra de caridad” cuyo fin es ganar dinero matando a inocentes, por Mauricio Román


un personajillo

Por: Colaborador

IPPF (International Planned Parenthood Federation) es una organización internacional que se nos presenta como una “obra de caridad”, pero cuyo fin último es ganar dinero matando a inocentes.

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La IPPF: una “obra de caridad” cuyo fin es ganar dinero matando a inocentes

Mauricio Román | mauricio_roman@alum-mailsec.mit.edu

 

 

La IPPF es una organización internacional que se nos presenta como una “obra de caridad”, pero cuyo fin último es ganar dinero matando a inocentes.

 

En su más reciente reporte anual, la IPPF se ufana de haber practicado 652 mil abortos en el 2007 (cf. TinyUrl.com/yl5k26t). Cabe observar que esta cifra no incluye abortos químicos causados por los fármacos que la IPPF distribuye por medio de sus afiliadas.

 

Dicha organización también se nos presenta como observatorio de opinión, como “defensora de la mujer”, como ONG a favor de los “derechos humanos”, como promotora de mercados y – en su aspecto más crudo –  como negocio cuyo producto bandera es la muerte. Examinaremos en detalle cada una de estas facetas.

 

“Obra caritativa con misión salvífica”

 

El origen de la IPPF (International Planned Parenthood Federation) se remonta a 1952, aunque en los EE.UU. ha existido desde 1916. En 1977, la IPPF fue incorporada legalmente en Gran Bretaña. Opera en 176 países a través de 152 filiales nacionales. En Colombia, su filial es PROFAMILIA.

 

La IPPF está registrada como obra de caridad en Gran Bretaña ante la Comisión de Obras de Caridad para el Beneficio Público. Al igual que muchas entidades religiosas, la IPPF es considerada de “beneficio público” por el gobierno británico. Según la IPPF, su propia actividad es caritativa pues “promueve la salud o salva vidas”, según consta en su reporte anual.

 

Presentándose como “obra de caridad”, la IPPF busca ganar y mantener el apoyo de un amplio y poderoso círculo. Entre sus aliados se encuentran algunos gobiernos, a saber: los países escandinavos, el Reino Unido, Holanda, Alemania, Canadá y Japón, los cuales en su conjunto donaron $84 millones a la IPPF en el 2008. También recibe el apoyo de diversas fundaciones, entre las cuales se destaca la fundación iniciada por Bill Gates y su esposa Melinda, la fundación iniciada por William Hewlett (fundador de HP) y su esposa Flora, y Population Action International. En su conjunto, dichas fundaciones le aportaron $7,5 millones a la IPPF en el 2008.

 

Como obstáculos para sus aspiraciones se encuentran las auténticas obras de caridad, frente a las cuales la falsa caridad de la IPPF no resiste comparación. La IPPF también encuentra un formidable obstáculo en el papa Benedicto XVI, quien en su reciente encíclica Caritas in Veritate explica que la caridad debe estar anclada en la verdad, y por tanto la auténtica caridad es incompatible con el asesinato de inocentes.

 

Observatorio de Opinión

 

A través de sus afiliados, la IPPF observa el clima de la opinión pública en cada país en lo referente a la esfera sexual humana. Su objetivo es  promover una visión de la sexualidad según la cual lo importante es la libertad para seguir los propios impulsos buscando evitar las consecuencias biológicas del acto sexual – sea por medio de la anticoncepción o del aborto. Según consta en los requisitos de membresía para ser afiliado, la IPPF exige que cada afiliado influya en la opinión pública de cada país participando en los medios de comunicación (TinyUrl.com/yavhyg8). De acuerdo a su reporte anual, el 81% de los afiliados obedientemente siguieron esta directriz en el 2008.

 

Para promover su agenda de libertad sexual absoluta ante los medios, los afiliados obtienen la ayuda de especialistas en relaciones públicas y el apoyo de algunos medios de comunicación. Cualquier organización que promueva la virtud de la templanza en la esfera sexual, y el uso responsable del don de la sexualidad sólo dentro del matrimonio, se torna en obstáculo para la IPPF. En Latinoamérica, su obstáculo principal es la moral católica, la cual intenta desacreditar ante la opinión pública.

 

Tomemos como ejemplo la filial de la IPPF en Colombia, PROFAMILIA. Ricardo Santamaría escribe a su respecto que “con valentía y sentido humano ha enfrentado a la Iglesia Católica, principal responsable de que buena parte de los colombianos sigan inmersos en el miedo y la ignorancia” (TinyUrl.com/yz4e4fs).

 

Edgar Gonzáles Ruiz reporta que la Iglesia Católica, “en sí misma no representa un obstáculo insuperable para la planificación familiar, a menos que la Iglesia y el Estado se unan en esa oposición, que ha sido el caso en Guatemala durante las últimas tres décadas” y luego procede a exaltar la labor de APROFAM, la filial de la IPPF en Guatemala (TinyUrl.com/ytrpvh).

 

Los ataques contra la Iglesia Católica también penetran en el terreno legal. Maricela Durá, subdirectora de MEXFAM, la filial de IPPF en México, se pronunció en la prensa pidiendo “que cesen los ataques y difamaciones de la Iglesia contra las organizaciones civiles que trabajan en el campo de la salud sexual y reproductiva”. Durá explicó que en un boletín de la Iglesia Católica acusaron a MEXFAM de ser promotora de la industria de la muerte en México, por lo cual dicha organización respondió interponiendo cuatro demandas legales.

 

“Defensora” de la Mujer

 

A pesar de ser una falta moral grave, el aborto es legal en muchos países, en los cuales la IPPF se presenta como defensora de la mujer embarazada. 

 

A las mujeres les promete una ayuda “neutral”. Planned Parenthood, la filial de la IPPF en los EE.UU., promete a las embarazadas a través de su sitio web que “informarse sobre el aborto puede ayudarla a tomar una decisión. Quizá también desee tener más información sobre la opción de criar a un hijo y la adopción” (TinyUrl.com/ykcgjwg). La verdad es que, fuera del aborto, las otras “opciones” son una cortina de humo. Según STOPP International, Planned Parenthood es una organización netamente abortista: por cada 180 abortos practicados, remitieron una adopción (TinyUrl.com/yzsxteq).

 

En su supuesta defensa de la mujer, la IPPF encuentra aliados entre colectivos feministas radicales. Sus mayores obstáculos son organizaciones como Vida Humana Internacional que ayudan a las mujeres embarazadas a considerar seriamente el valor de criar a su futuro hijo o de darlo en adopción.

 

ONG de Derechos Humanos

 

Como organización no gubernamental (ONG), la IPPF busca influenciar la legislación en diversos países para promover la libertad sexual y el aborto como derecho. Recibe el apoyo de otras ONGs que promueven los derechos humanos, tales como Amnistía Internacional, las cuales recientemente han incluido el aborto dentro de la lista de derechos que reivindican, de acuerdo a LifeSiteNews (TinyUrl.com/y9fzlaa).

 

La IPPF busca también obtener de las Naciones Unidas el reconocimiento al llamado “derecho al aborto”. Ante la ONU, la IPPF goza de un estatus privilegiado por encima de otras ONGs. Sus mayores obstáculos son organizaciones que promueven ante la ONU el derecho humano a vivir como derecho fundamental, como por ejemplo la Catholic Family and Rights Institute, que opera desde Nueva York.

 

Promotora de Mercados

 

En su rol como promotora de mercados, la IPPF busca abrirle campo a los medicamentos abortivos, tales como la llamada “Píldora del Día Siguiente”, buscando no sólo su legalización sino también su libre distribución. 

 

En este rol, encuentra el apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de compañías farmacéuticas que se beneficiarían con un mercado más amplio para sus productos. En el 1995, la IPPF se alió con otras seis organizaciones para formar un consorcio internacional auspiciado por la Fundación Rockefeller con el objetivo de promover la “anticoncepción de emergencia” en países en vías de desarrollo.

 

Concretamente, el consorcio promovió el producto Postinor de la farmacéutica Gedeon Richter. Tiempo después, la IPPF decidió lanzar su propia píldora del día siguiente, que llamó Optinor. Además, algunas de las filiales locales, incluyendo la Asociación Demográfica Costarricense, también se financian vendiendo anti-conceptivos.

 

En este respecto, el mayor obstáculo para la IPPF y su familia de afiliadas son las organizaciones que trabajan junto a legisladores y jueces en cada país para educarlos sobre la naturaleza abortiva de productos farmacéuticos de “emergencia”, y así impedir que sean legalizados. Un ejemplo es el Population Research Institute, que opera desde los EE.UU. con una filial en Perú. Para la IPPF, también son un obstáculo las jerarquías eclesiales que, siguiendo la encíclica papal Humanae Vitae, se oponen públicamente contra el uso de anticonceptivos, como sucede en las Filipinas.

 

Negocio de la Muerte

 

El aspecto más crudo de la IPPF quedó al desnudo con la denuncia de una de sus ex-dirigentes, Abby Johnson, quien dirigía la clínica de Planned Parenthood en Bryan, Texas. Johnson renunció en octubre pasado porque no soportó ver por ultrasonido la muerte de un feto, que intentaba escabullirse de la aguja que buscaba matarlo.

 

Johnson afirmó que sus jefes la presionaban para aumentar las ganancias a través de más y más abortos. Por cada aborto, las pacientes pagaban entre $505 y $695. Señala que los gerentes de Planned Parenthood afirmaban que “no tenemos suficiente dinero – tenemos que hacer que estos abortos continúen llegando”, según reporta FoxNews.com (TinyUrl.com/yagqtc6). “Es un negocio muy lucrativo y por ello quieren aumentar el número de abortos”, afirmó.

 

En Colombia, PROFAMILIA estima que podrían llegar a existir 400,000 abortos por año. Si el aborto fuese totalmente despenalizado y cada mujer pudiese pagar 200,000 pesos por abortar, supondría un mercado potencial de 80,000 millones de pesos al año, cifra que nos obliga a sospechar que las intenciones de la IPPF y su afiliada en Colombia no son altruistas. Más bien, pueden estar marcadas por un ávido interés comercial de explotar a la mujer colombiana negando el derecho a la vida de los hijos que llevan dentro – una actitud para nada caritativa y que merece ser combatida.

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