Su navegador no acepta script puede que visualice incorrectamente algún elemento de esta página
Alta Eliminar






L M M J V S D
    1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30 31    
 






Alimentos de Aragón

Visítanos en FaceBook
Enlace a nuestro canal de Youtube

Edita Aragón Liberal

Asociación de amigos de Aragón Liberal

Manos Unidas

nuestros blogs

enlaces recomentados

Colabora con nosotros

Correo

Asociación de amigos de Aragón Liberal

Manifiesto Libertad 2.0


EN RED:

Un millón de velas

NOTICIAS

Versión para imprimir Versión para Imprimir Enviar a un amigo Enviar a un amigo
29.3.2010.

Miguel Hernández, poeta


Por: Juan Pablo Sánchez Vicedo

Los homenajes a Miguel tienden mucho a recordar su presidio, sus Nanas de la cebolla y su muerte, con un poco o un mucho de necrofilia (exhumados sus restos en 1984, alguien besó la calavera y hubo quien intentó robar una falange).

6 comentarios


Marzo se lleva lutos y efemérides como la de Miguel Hernández, celebrada en la Universidad de Alicante con mucho ruido de ministros. Caamaño, la Sinde y Fernández de la Vega le rindieron el día 26 un homenaje en el que la literatura fue arrojada por la ventana. Marzo es de Miguel Hernández porque en este mes murió el poeta. Los homenajes a Miguel tienden mucho a recordar su presidio, sus Nanas de la cebolla y su muerte, con un poco o un mucho de necrofilia (exhumados sus restos en 1984, alguien besó la calavera y hubo quien intentó robar una falange). Los fanáticos hernandianos le tienen poco aprecio a la poesía y se remiten mucho a la muerte porque ella les recuerda lo más crudo del franquismo. A los hernandianos al uso, lo que les gusta es recordar la militancia política del poeta.

Miguel Hernández se hizo del PC cuando la Komintern utilizaba este partido como ariete contra la “República burguesa”. Los comunistas del momento malversaban las palabras libertad y democracia, que a Miguel le servían para hacer unos discursos revolucionarios, tramposos, sin duda lo peor de todo aquello que escribiera. La guerra lo fanatizó como a  otros muchos españoles de aquel tiempo, pero no dejó de ser el genial poeta de siempre, cuyo talento sobreviviría a todas las calamidades políticas y humanas que le quedaban. Sus últimos poemas, devastado ya por la derrota y por la sombra de la muerte, son estremecedores y antológicos, pero las autoridades académicas y políticas prefieren recordarlo como un antifascista que, cuando tenía un rato, escribía poesía. Los ministros del zetapeísmo, que es un sistema ágrafo, embrutecedor, orgulloso de su incultura hasta hacerse insoportable, pervierten la memoria del poeta enfatizando lo peor. El favor que se puede hacer a Miguel Hernández es olvidar su compromiso estalinista y celebrar su talento literario. En esto la familia podría, si quisiera, hacer mucho por la memoria del poeta, pero prefiere sumarse a la farsa y recoger los frutos de ella. La familia de García Lorca es más prudente o discreta y, si bien no puede evitar las manipulaciones oficiales, al menos se mantiene dignamente al margen.

Los que no nos adherimos a estos interesados homenajes (en cierto modo, los homenajeadores se están homenajeando a sí mismos) corremos el riesgo de ser injustamente acusados de complacencia con el franquismo. Ellos son así. Su ceguera y obsesión políticas les impiden ver nuestro respeto (nosotros sí lo tenemos) por la literatura.


FOTOS -