Su navegador no acepta script puede que visualice incorrectamente algún elemento de esta página
Alta Eliminar






L M M J V S D
    1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30 31    
 






Alimentos de Aragón

Visítanos en FaceBook
Enlace a nuestro canal de Youtube

Edita Aragón Liberal

Asociación de amigos de Aragón Liberal

Manos Unidas

nuestros blogs

enlaces recomentados

Colabora con nosotros

Correo

Asociación de amigos de Aragón Liberal

Manifiesto Libertad 2.0


EN RED:

Un millón de velas

NOTICIAS

Versión para imprimir Versión para Imprimir Enviar a un amigo Enviar a un amigo
31.3.2010.

Exposición fotográfica "El Viaje y los Precipitados" del autor Pablo Genovés


Por: Redacción

Esta exposición se inaugura este jueves 31 de marzo a las 20h y con la presencia del autor, en la Galería Spectrum Sotos en la Calle Concepción Arenal 19 de Zaragoza. Se podrá visitar de lunes a viernes de 16h30 a 20h30 hasta el 4 de mayo de 2010.

0 comentarios


Exposición fotográfica "El Viaje y los Precipitados" del autor Pablo Genovés

Memoria de un último instante. 


   ¿Qué lugares exigen respeto y veneración? ¿En qué momento, en la entrada a qué espacio, respiramos de modo distinto como quien se prepara para lo extraordinario?


   Todos los espacios precipitados provocan ese tipo de emoción. Son contextos para el asombro: lugares en los que admirarse de todo lo que el género humano ha alcanzado, donde se resguardan las expresiones máximas de virtud, sabiduría y excelencia; y cuyo propio simbolismo ha sido capaz de sacralizar. Teatros, iglesias, palacios. Escenarios para el encuentro entre los hombres y en los que, sin embargo, la figura humana no está presente. En su lugar encontramos representaciones -retratos y ficciones- cuyo valor es mayor que el de los hombres que las crearon o inspiraron. En definitiva, se trata de signos destinados a la posteridad cuyo objetivo es revelar, aún hoy, aquello que llegamos a ser. 


   Esta idea de pervivencia es intrínseca al arte de la fotografía, que, a su vez, ha sido consciente de su responsabilidad en la construcción del discurso histórico, social y estético de la trayectoria del hombre. En los años 20, August Sander recorría toda Alemania en busca de arquetipos sociales (el médico, el maestro, la madre de familia, etc.) cuyos retratos debían componer un muestrario de la realidad social del país, una realidad que Sander ya intuía en su final. En los años 80, los fotógrafos de la escuela de Dusseldorf retratarán un declive posterior, esta vez a través de los espacios industriales que en poco tiempo quedarían obsoletos; y desde esta conciencia testimonial los retrataron y catalogaron, con el mismo afán taxonómico con que el etnólogo caza últimos ejemplares de mariposas para coleccionarlos en una vitrina. 


   Pablo Genovés, en la línea de la escuela de Dusseldorf (y en especial de su aventajada discípula Candida Höffer), elabora su discurso a través de los últimos instantes de las cosas, participando de la reflexión sobre el fin de una época. Sin embargo, Genovés responde a la perspectiva científica proponiendo, paradójicamente, la imagen antigua como auténtico territorio de reflexión. Como si la idea atemporal de Teatro, Iglesia o Palacio ya no estuviera presente en las fotografías que actualmente pueden tomarse de ellos. Así, el artista parece señalar la desacralización de la imagen actual, caracterizada por su pertenencia a un corpus inconmensurable de imágenes que se toman, reproducen y desechan a ritmo vertiginoso. 


   Más allá de su carácter fotográfico, la estampa revela, en tanto que elemento de la vida privada, otra relación personal con el espacio y el tiempo. El viajero envía una imagen paradigmática del lugar en el que se encuentra. Esta imagen, acompañada de unas palabras, tarda días en alcanzar a su destinatario, quien experimenta a través de ella aquello que no puede ver. La distancia y la espera, la añoranza y la dilación ya no son coordenadas válidas en el mundo que conocemos. La estampa es capaz de conservar su sentido, pero también está condenada a desaparecer. Los ejemplares, cada vez más escasos, ya sólo pueden adquirirse en contados mercados de viejo, allá donde el pasado tiene una última oportunidad de sobrevivir a través de sus objetos. 


   En la estampa antigua, salvaguardada del ruido contemporáneo, Genovés plantea un discurso que, sin embargo, nada tiene que ver con la nostalgia o la idealización. El pasado no es paradigma, sino terreno de experimentación, el punto de partida para una trasgresión que quebranta deliberadamente los límites del tiempo. Mediante técnicas digitales, el artista violenta las imágenes, confrontando elementos de distintas procedencias, generando diálogos insólitos entre materiales y espacios. De estas interacciones, semejantes a procesos químicos de los que se desconocen las consecuencias, surgen imágenes atemporales de destrucción. Escenas finales que, reflejadas en el espectador, adquieren la cualidad de paisajes interiores. La irrupción súbita de la naturaleza cuestiona lo que creímos indiscutible, pone a prueba nuestra propia resistencia.  


   Los precipitados conforman, en última instancia, el álbum de una intimidad colectiva: la memoria de una destrucción -recordada o presentida-  que nos hace testigos de lo que no regresará. 

 



BIOGRAFÍA. PABLO GENOVÉS

Pablo Genovés, (Madrid, 1959) ha impuesto su sello personal y diferente en la fotografía actual española.

Su obra puede leerse como una indagación en los signos de la memoria, símbolos de un pasado colectivo y reciente que el artista extrapola y transforma en un continuo proceso de resignificación. Sus imágenes configuran territorios introspectivos, fronteras entre la evocación y el ensueño, en los que el propio soporte artístico es parte esencial del discurso: la combinación de técnicas  fotográfico-digitales y de elementos pictóricos dota a sus obras de un carácter inédito y difícilmente clasificable. En esta encrucijada de lenguajes, Genovés propone una nueva relación con el espectador en la que lo insólito y lo inesperado juegan un papel definitivo.

En la serie Extravíos (1995-99), esta fusión de técnicas de reproducción genera texturas mixtas  e inciertas, propuestas al espectador como huellas confusas del tiempo. El artista formula una iconografía de la vieja felicidad, formada en gran medida por los rostros del cine norteamericano de los años 30 y 40.

En Sucedáneos (1999-2003) las imágenes de tartas, joyas o manos de mujer se muestran como objetos de deseo y tentación que ostentan al mismo tiempo la imposibilidad de ser poseídos.

Las imágenes de Viaje interior (2004-2008) presentan formas de vida creadas digitalmente, entes insólitos con ecos de ciencia-ficción y que interfieren en paisajes del pasado, generando un diálogo entre tiempos.

En la actual Precipitados (2008-2009), espacios emblemáticos de nuestra cultura entran en contacto con elementos naturales (agua, hielo, arena). La reflexión sobre la perennidad de los recuerdos aporta, al mismo tiempo, una nueva lectura sobre el papel documental de la imagen fotográfica.  


Expuesta en toda España, la obra de Pablo Genovés ha sido además presentada (individual y colectivamente) en Francia, Alemania, Inglaterra, Argentina y EEUU. Sus fotografías forman parte de colecciones públicas y privadas tanto españolas como internacionales.


FOTOS -