Su navegador no acepta script puede que visualice incorrectamente algún elemento de esta página
Alta Eliminar






L M M J V S D
    1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30 31    
 






Alimentos de Aragón

Visítanos en FaceBook
Enlace a nuestro canal de Youtube

Edita Aragón Liberal

Asociación de amigos de Aragón Liberal

Manos Unidas

nuestros blogs

enlaces recomentados

Colabora con nosotros

Correo

Asociación de amigos de Aragón Liberal

Manifiesto Libertad 2.0


EN RED:

Un millón de velas

NOTICIAS

Versión para imprimir Versión para Imprimir Enviar a un amigo Enviar a un amigo
14.8.2010.

A Nuria desde el Hotel Rialb


Por: Federico Rodríguez de Rivera

La realidad de la excursión fue sencilla, con caminos ya conocidos en mi Narnia particular: Salí de Rialb en vehículo hasta algo más arriba del pueblo de Queralb, desde ahí continué andando.

1 comentarios


La realidad de la excursión fue sencilla, con caminos ya conocidos en mi Narnia particular: Salí de Rialb en vehículo hasta algo más arriba del pueblo de Queralb, desde ahí, andando, por la carretera hasta una desviación a la izquierda por un camino particular hasta enlazar al camino de la Font de l´home mort. En la fuente, después de beber, seguimos por el camino a Font Alba, llegados allí, intentamos llegar alPuig Mal, pero el mal tiempo nos retrajo. Bajamos pues al camino de Nuria desde Font Alba, llegamos a Nuria y volvimos por el camino deQueralb por la senda que sube encima del cremallera desde el puente alto. Salimos a las 8:30, más o menos, y llegamos a nuestro coche, de vuelta, a las 5:15 de la tarde con los primeros truenos de una tormenta que amagó.





Pero hay otras realidades, las de mi Narnia particular:

Puede que exagere, pero quizá para un madrileño, con raíces cántabras, pero que estudió en Madrid y veraneó en Castro Urdiales, el frescor, el verde y el mar bravío han sido mis Narnias de crío; lugares donde la imaginación voló corriendo por los prados, por las pozas de las rocas en marea baja, por la vía del tren que ya no corría, por el monte de la Virgen, por las carreteras y caminos de montaña.



Hoy, más maduro, afincado en Zaragoza, mi Narnia es el pirineo tanto oscense oomo catalán, los más próximos a mi lugar de residencia. Por eso, siempre que puedo voy al Valle del Freser, a Rialb, a pasar unos días y, realmente uno se transforma.

Salir del Hotel es ver un verde lleno de matices, una promesa de aventuras, una sensación de retorno a épocas primitivas en las que el hombre hablaba con la naturaleza, ella le desvelaba sus secretos, captaba los espíritus del bosque y daba gracias a Dios por todo: su salud, sus setas, su ganado, sus bosques, su familia y sus Iglesias. Todo a dimensión del inmenso monte, muestra la grandeza del observador, de pequeño ser humano que se adentra en recovecos y veredas con cuadros cambiantes al ritmo de su andar.

Andar a la Font de l´home mort (me perdonen los catalanes mis errores en su lengua), es caminar al nombre de la leyenda, por una senda a media altura entre Queralb y las primeras cimeras, que subiendo suavemente, avanza sobre pastizales hasta, al final, topar con un incipiente bosque. En un momento determinado se ve, en la otra ladera, la cueva de la mina Zaragoza, y ahí, la toponimia hermana dos tierras de la misma corona, que siempre se han llevado bien.

La Font de l´home mort guarda viejas leyendas, y también las nuevas si se quieren inventar. "Cuenta la leyenda, que un caballero aragonés volvía después de una Cruzada, a sus tierras por el camino del Pirineo, sin prisas, disfrutando ya en Cataluña de la acogida de una tierra hermana, y al llegar a la font quiso beber en ella. La Ninfa de la fuente se enamoró del guerrero e hizo surgir una leve brisa que agitó los acónitos produciendo un efecto adormecedor en las aguas que bebía.

El guerrero quedó ahí dormido por la magia de la Ninfa que contemplaba así en vida latente a su amado cautivo. Pero viendo que un dormido no es plenamente poseído, se hizo mortal y mostrando toda su belleza, despertó al guerrero que quedó prendado de la dama, se estableció en el lugar y fundó la villa de Queralb en el lugar que sabiamente le mostró la Ninfa: un sitio que es bañado ya con el primer rayo de sol y no deja de lucir hasta el atardecer cansino del sol"

Las sendas que van al Puig Mal tienen la belleza de los prados de montaña, culminados por el roquedo con apenas vegetación de las cumbres pirenaicas, un lugar en el que la vista se recrea, vuela a largas distancias y compite con el águila sólo para mirar. Ahí los sarrios (isars) van colonizando el territorio y compiten con las marmotas por el verde prado. Es impresionante ver el entusiasmo, en verano, de familias enteras que coronan la cima, además de otras cordadas de montañeros más expertos. Los primeros suelen subir por la cuesta desde el valle de Nuria, los otros desde el Pla de las Barracas o desde Font Alba. El hecho es que ese pico es más que un pico, es un lugar de reunión, de exultación por el fin conseguido y de unión entre montañeros a los que nadie pregunta ni ideología ni idioma ni nada.





Pero esta vez no estuvimos allí. La tormenta se comenzó a formar a las 12:00 y, si bien al final no descargó hasta más tarde, la prudencia nos hizo cambiar de plan y desandar lo andado desde la Font Alba hacia la cima y seguir la senda concurridísima que lleva a Nuria.




En ese camino van personas de todas las edades, algunos excursionistas, otros, además de lo primero, devotos de la Virgen de Nuria, otros además devotos que van a devolver el favor, y otras "Nurias" que le deben el nacer y el nombre.

En Nuria, en el hostal, hay un ambiente que ya me gustaría que fuese el lugar común de nuestro verano. El monte, con su dificultad y su belleza, abre la mente, invita al esfuerzo, fomenta la solidaridad, la aventura, la ilusión del descubrimiento. Habrá miserias, pero pueden más las bellezas y la alegría fruto de una vida más natural que eso de espachurrarse al sol para ponerse morenos y, sin apenas pudor, forzar que los demás vean nuestros excesos de grasa, o nuestras "desvergüenzas". Poco se aprecian a sí mismos los que para llamar la atención necesitan lucirse del todo.

En Nuria el lago, la Iglesia, el cesped, los potrillos, los burros catalanes, con perdón, pues también los hay manchegos, aragoneses y de otros lugares, pero estos son de "raza" catalana, dan alternativas y colorido al ocio derivado de los visitantes provenientes de las descargas humanas que provoca el "cremallera".

Yo esta vez aproveché el descuido y "que no había nadie" para poner mi cabeza bajo la campana de Nuria, y le pedí... y espero volver para agradecerle "no una nuria, pues eso no pedí" sino lo que la Virgen sabe tengo en mi corazón... que es como la "Piaza del Populo" de Roma, lleno de personas, de proyectos y de ilusiones.



La vuelta fue por el nuevo camino de Nuria a Queralb, con vistas maravillosas y con algún firme hormigonado pero con losetas de lajas en plan de empedrado.

Mi amigo Jaume me cedió las fotos, pues esta excursión, en cuanto fotos, creo la tengo ya en el blog de monte y esta vez quería sólo disfrutar de paisaje, de amigos, de sorpresas del camino... y de la posibilidad de soltar algún piropo en castellano a Nuestra Señora de Nuria que sabe, me consta, todos los idiomas del mundo.


FOTOS -